¿A quien engaño? Desde que te fuiste no pasa nada. Las calles se han declarado desiertas, los días aburridos. Me falta la imaginación. Me sobra la tristeza y el desencanto. Quisiera que volvieras, ser feliz de nuevo, junto a tí. La mala racha ya ha durado bastante. Me da miedo. El aburrimiento se ha venido a instalar en esta casa. Nada de lo que hago tiene sentido. Te extraño.
I am always gonna be in love with writers...
jueves, 16 de mayo de 2013
viernes, 30 de noviembre de 2012
LA CHICA QUE LLORA EN EL BUS
Es la una de la tarde de un día soleado de sábado. La muchacha sube al bus con el celular al oído y gesticula unas palabras mientras busca un lugar vacío. Al tono fuerte que tiene su conversación le sigue un tono de voz más bajo, como queriendo remediar la conversación que más bien parece regaño. "¿No vas a poder"? No, no voy a poder dice la voz de un hombre al otro lado. La voz del otro lado se inventa una historia sobre que olvidó las llaves en el carro y que por eso no iba a poder asistir a la cita. La joven trata de digerir las palabras, se calma, le gustaría no despedirse para ver si lo logra hacerlo cambiar de idea. Sabe que no puede, que es definitivo. Está bien, le dice, tratando de suavizar el tono de voz. Sabe lo que ocurrió la última vez que gritó al teléfono. Él se enfadó y no respondió a sus llamadas insistentes ese día. Y de toda la semana. No dejaría que pase otra vez, sufrió mucho.
Trata de contener las lágrimas de rabia y de tristeza. Se mira el rostro lloroso en el espejo del bus. Piensa casi como un murmullo "ojalá fuera la última vez". Quisiera tener un superpoder de olvidarlo todo, de tener amnesia, de no poder recordar quien es él, borrarlo. Quisiera, pero no.
27 de septiembre.
Trata de contener las lágrimas de rabia y de tristeza. Se mira el rostro lloroso en el espejo del bus. Piensa casi como un murmullo "ojalá fuera la última vez". Quisiera tener un superpoder de olvidarlo todo, de tener amnesia, de no poder recordar quien es él, borrarlo. Quisiera, pero no.
27 de septiembre.
martes, 10 de julio de 2012
Cuando llegue el momento...
Cuando llegue el momento será. Ni antes, ni después.
No antes del momento.
El momento en que estaré lista para verte de nuevo...
Creéme que he sufrido.
No he llorado.
Solo he imaginado las cosas que hubiera vivido si te hubieras quedado conmigo.
Si me hubieras escogido a mí. A mí.
Ahorita soy como ella.
Una venadita triste.
No te prometía felicidad.
Tampoco fidelidad.
Nunca te prometí nada. Y vos tampoco.
No antes del momento.
El momento en que estaré lista para verte de nuevo...
Creéme que he sufrido.
No he llorado.
Solo he imaginado las cosas que hubiera vivido si te hubieras quedado conmigo.
Si me hubieras escogido a mí. A mí.
Ahorita soy como ella.
Una venadita triste.
No te prometía felicidad.
Tampoco fidelidad.
Nunca te prometí nada. Y vos tampoco.
lunes, 4 de junio de 2012
Transición
Obligatoria. Entre una etapa y otra. "The only joy in the world is to begin". Eso decía un tal Cesare Pavese.
Pues uno tiene miedo. Miedo de pensar en lo que pasaría si no todo sale como uno quisiera. Sin embargo, creo que no hay otra manera de avanzar. Porque quedarse estancado tampoco puede ser una opción. Y yo elegí la opción de enfrentarme al miedo e internarme en lo desconocido. Tampoco es tan valiente, al fin y al cabo todo lo que necesitas es un pequeño empujoncito para atreverte.
Dicen que las cosas llegan justo a su tiempo. Me lo dijo Raúl, un escritor, mago y columnista que admiro mucho. Me envió una presentación de power point de esas que te envían por cadena en los correos y al que sueles darle "eliminar" sin leerlo. Pensé, esto no es propio de Raúl. Sin embargo, reconozco que me gustó y que me parece el momento correcto para compartirlo.
Las cuatro leyes de la espiritualidad.
"La persona que llega es la correcta".
"Lo que sucede es la única cosa que pudo haber sucedido".
"En cualquier momento que comience es el correcto".
"Cuando algo termina, termina".
Dicen que las cosas llegan justo a su tiempo. Me lo dijo Raúl, un escritor, mago y columnista que admiro mucho. Me envió una presentación de power point de esas que te envían por cadena en los correos y al que sueles darle "eliminar" sin leerlo. Pensé, esto no es propio de Raúl. Sin embargo, reconozco que me gustó y que me parece el momento correcto para compartirlo.
Las cuatro leyes de la espiritualidad.
"La persona que llega es la correcta".
"Lo que sucede es la única cosa que pudo haber sucedido".
"En cualquier momento que comience es el correcto".
"Cuando algo termina, termina".
viernes, 25 de mayo de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
Amorosos en el cine
Hace casi un año que no voy al cine. No voy por distintas razones, ya no tengo el valor de ir sola (antes lo hacía) y normalmente nunca hay buenas películas. He ido con todo mundo al cine, con mi tío R. con mi amiga C., con mi prima P. de 11 años, con un amigo mío que se llevó a su esposa y a su hijo a ver Avatar y por supuesto, con los chicos. Eso fue hace bastante tiempo, en realidad no me importa mucho la compañía siempre y cuando la película sea buena. Este último requisito casi siempre falla. Sin embargo, cuando estaba enamorada, de verdad enamorada ese requisito apenas si importaba. Este post surge por una conversación en Twitter. ¿Existe gente que no se haya besado o hecho algo más en un cine? Según mi amigo J. "qué sería de las salas de cine si estuvieran iluminadas"! Yo más bien digo, qué sería de los enamorados. Me alegra estar en la lista de las personas que tuvieron al menos algún tipo de romance en esa sala oscura. Creo que no volverá a suceder en mucho tiempo por las circunstancias que me rodean ahora pero al menos he sido parte de las estadísticas amorosas. Y así con diversas circustancias de la vida. Por lo menos hay que hacerlo una vez.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Reconectando al pasado
Aquella noche en que probablemente le hice daño (metafóricamente, claro), esa noche también le abrí la puerta para su felicidad, no me queda duda. Talvez haya llorado un poco o no sé, creo que no habrá llegado a eso. Y ahora seguramente me lo ha de agradecer. Sé que es muy feliz y no me importa. No le acoso virtuamente como a otros. Simplemente trato de ignorarlo. Aunque a veces me duela saber que es feliz. Más era su destino, no el mío. Podría hablar más de él pero prefiero no hacerlo. No vaya a ser que se de una vuelta por este blog en donde alguna vez le dediqué un post romántico. Lo he borrado claro, no hallarán rastros de eso aquí.
Yo por mi parte me he estado dando tumbos en la vida desde aquella noche en que pensé que me arreglé el mundo. Y de hecho me lo arreglé pero todo sigue casi igual.
Yo por mi parte me he estado dando tumbos en la vida desde aquella noche en que pensé que me arreglé el mundo. Y de hecho me lo arreglé pero todo sigue casi igual.
lunes, 5 de diciembre de 2011
2011, nada memorable
No se vale tener un blog y escribir tan poco. Pero es que ya no me dan ganas. Por muchas cosas ya no me dan ganas. Un día de estos, al volver de un viaje que hice a Cobán me sentí sin deseos y eso no me gustó. Pudo haber sido el cansancio. Mínimo uno desea viajar por Europa o tener el trabajo de sus sueños o un amor que se despierte a tu lado por las mañanas, pero nada de eso. En el viaje por carretera pensé en la última persona en quien me fijé. En realidad siempre lo hago. Como sólo estuve con él una vez no recuerdo mucho de él y en ese momento hasta llegué a pensar que NUNCA lo conocí, que fue un engaño de mi mente pero no fue así, sí le conocí y sí coincidimos alguna vez. No le llegué a conocer mucho y pues ya no me acuerdo de como se veía exactamente, pero era medio guapo y alto, bueno, sí que me gustaba mucho pero no funcionó. La última vez que lo vi fue en una foto que puso en una red social, muy bien arreglado, al lado de una chica con un vestido blanco. Me quise morir. Pero por tan poca cosa mejor no. Digo que fue la última vez porque nunca más volví a hablarle, lo borré y ya no quiero saber nada de él. Pero bueno, esto tiene antecedentes que no quiero poner aquí. De ahí que me haya afectado tanto.
Ya casi termina el año. No fue un buen año, para nada. No pasó nada memorable. Bueno, sí pasó lo de aquel chavo. Pero eso fue todo, solo duró una noche. Han pasado casi tres meses desde aquel episodio desafortunado y todo parece seguir igual.
5/12/11
sábado, 15 de octubre de 2011
La carta
07/01/2010
"Hoy te fuiste...no pude verte porque estaba ocupada en una reunión pesada que duró 9 horas. Aunque no hubiera estado ocupada pienso que no habría ido a verte por las razones que tu sabes. No se si vayas a leer esto, pero solo quiero decir que sí te extraño, demasiado, aunque espero que no sea por mucho tiempo. Es una noche triste, he sentido frío y he ido por el gorro que te pedí. Gracias por dejármelo. Pronto tu olor desaparecerá y será un simple recuerdo. Me hubiera gustado tenerlo conmigo hasta que encuentre a otra persona con quien disiparlo. Lo siento por no llamarte de vuelta. Aqui dejo lo último que escribí en el perfil que te dije, me pareció que así es como fueron las cosas.
"Pues no comprendo esto de la vida, lo que sé es que jamás volverá a repetirse porque fue tan bueno, tan espontáneo y repentino que lo disfruté hasta donde pude, con sus cosas buenas y malas, pero mas cosas buenas...hay mucho que recordar, ya consumimos todos los besos, el tabaco e hicimos la fiesta, aunque no todas las veces jeje. Extrañaré tus mensajes hasta la muerte (lo bueno dura poco, a veces mas de lo debido). Varias canciones quedarán para la posteridad y estoy segura que seguiremos siendo muy pero muy buenos amigos. Hay una noche que no voy a olvidar nunca, la noche que te conocí aunque hayas estado ahi todo el tiempo, pero fue en el momento justo, ni antes ni después. Once dáas bastaron para quererte y fueron más que suficientes y lo demás vino por añadidura. Lo disfruté hasta el último momento. Gracias por todo, hasta la vista, te quiero y te quise mucho "hermanito".
"Hoy te fuiste...no pude verte porque estaba ocupada en una reunión pesada que duró 9 horas. Aunque no hubiera estado ocupada pienso que no habría ido a verte por las razones que tu sabes. No se si vayas a leer esto, pero solo quiero decir que sí te extraño, demasiado, aunque espero que no sea por mucho tiempo. Es una noche triste, he sentido frío y he ido por el gorro que te pedí. Gracias por dejármelo. Pronto tu olor desaparecerá y será un simple recuerdo. Me hubiera gustado tenerlo conmigo hasta que encuentre a otra persona con quien disiparlo. Lo siento por no llamarte de vuelta. Aqui dejo lo último que escribí en el perfil que te dije, me pareció que así es como fueron las cosas.
"Pues no comprendo esto de la vida, lo que sé es que jamás volverá a repetirse porque fue tan bueno, tan espontáneo y repentino que lo disfruté hasta donde pude, con sus cosas buenas y malas, pero mas cosas buenas...hay mucho que recordar, ya consumimos todos los besos, el tabaco e hicimos la fiesta, aunque no todas las veces jeje. Extrañaré tus mensajes hasta la muerte (lo bueno dura poco, a veces mas de lo debido). Varias canciones quedarán para la posteridad y estoy segura que seguiremos siendo muy pero muy buenos amigos. Hay una noche que no voy a olvidar nunca, la noche que te conocí aunque hayas estado ahi todo el tiempo, pero fue en el momento justo, ni antes ni después. Once dáas bastaron para quererte y fueron más que suficientes y lo demás vino por añadidura. Lo disfruté hasta el último momento. Gracias por todo, hasta la vista, te quiero y te quise mucho "hermanito".
domingo, 2 de octubre de 2011
La vieja sala de cine
Una vieja sala de cine de la zona 1 fue por unos meses testigo de nuestro amor. Éramos casi los únicos visitantes y mirábamos cualquier película que ponían, no importaba si era buena o mala. El lenguaje que más me gustaba era el de los besos. Afuera de la sala apenas si teníamos algo que decir. Siempre fue así. Y fue en esos tiempos que nuestro amor se extinguía también. Poco a poco y sin darme cuenta. Ahora me pregunto cómo fue que sucedió, que se terminó, ahora que me fustiga la soledad y un poco de nostalgia. Lo recuerdo sonriente, casi siempre. Y siento un poco de pena por él y por mí. Pero llamar ya no tiene sentido y por eso no lo hago. Solo a veces lo recuerdo, al gran amor de toda mi vida, pero no es nada, no quiero regresar. Pinche nostalgia que te cuelas...
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